Desembarco en Pisagua

El triunfo del combate naval de Angamos, de gran trascendencia para la nación, fue celebrado jubilosamente en todo el país. La escuadra había obtenido el dominio del mar asegurando con ello el éxito de la invasión del ejército al territorio enemigo que ya estaba decidida. El gobierno y asesores aceptaron el desembarco en Pisagua, puerto que tenía la ventaja de tener en sus cercanías el agua y la estación de Dolores en la pampa del Tamarugal y que era indispensable para el ejército de 9.400 hombres, más el ganado que se embarcó en transportes entre los días 26, 27 y 28 de octubre, en medio del mayor entusiasmo del pueblo de Antofagasta.

El convoy de 14 buques, escoltado por la escuadra, abandonó el puerto el día 28. El comandante Patricio Lynch, embarcado en el transporte Itata, había trabajado asiduamente para que nada fallase en el embarque de las tropas. Tomó además medidas para sacar de la bahía la barca velera Elvira Álvarez que debía ser remolcada por los transportes Copiapó y Toro.

Al respecto, el parte del comandante Lynch fechado el 7 de noviembre, dice lo siguiente:

«Comprendí que la operación de sacar la fragata de la bahía sería demorosa y difícil, no sólo por las condiciones especiales de la rada de Antofagasta, en un día de mar agitado por recio viento; sino también por los estorbos que presentaban los buques mercantes surtos allí en horas que ya se extendían las sombras de la noche.

Teniendo esto presente y sabiendo que algunas naves del convoy debían recalar en Mejillones, para embarcar allí cuerpos de tropas, ordené a los transportes remolcadores que en caso de no poder seguir al convoy, perdiéndolo de vista, se dirigiesen al puerto indicado con la fragata remolcada».

A continuación, Lynch con el Itata tomó su puesto en el convoy. El 2 de noviembre, a las 6 de la mañana, los buques de guerra se separaron del convoy para dar comienzo a la operación sobre Pisagua, atacando las fortificaciones enemigas, que respondieron al fuego de los cañones chilenos. Hubo algún atraso en la llegada de los transportes, pero ya a las 9 comenzaron a llegar a las playas, oleadas de embarcaciones manejadas por oficiales de la escuadra, llevando las tropas asaltantes que combatían inmediatamente contra las guerrillas bolivianas y peruanas que trataban de obstaculizar el desembarque que se efectuó con éxito.

A las 11 de la mañana entraban a caleta Junín, al sur de Pisagua los transportes Itata y Amazonas y la corbeta Magallanes para iniciar el desembarque de la 1.ª división. La defensa era pequeña y se retiró ante el cañoneo de la Magallanes.

El comandante Lynch dirigió el desembarque con gran éxito, ya que pudo colocar rápidamente en tierra 1.500 soldados de infantería y una batería de cañones de montaña, en playas de malas condiciones y sin muelles. El 3 de noviembre Lynch desembarcó el regimiento Granaderos y zarpó a Pisagua. También dejó en tierra el resto de la artillería.

Las acciones del Ejército y la Armada en Pisagua y Junín constituyeron un triunfo, a la vez que permitieron al ejército tener la primera posición estratégica en territorio peruano.

Fuente: Juan Agustin Rodriguez. “Patricio Lynch, Vicealmirante y general en Jefe”

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