Historia de la Confederación Peruano Boliviana

La Confederación tuvo su origen en una expedición de carácter sedicioso que instigó enviar a Chile el general Santa Cruz, que estaba formando la Confederación en 1836, con apoyo del general peruano José Luis Orbegoso y sus partidarios.

La expedición venía al mando del general Ramón Freire, emigrado en el Perú, y su objetivo era derrocar el gobierno del presidente general José Joaquín Prieto. Freire fracasó en su intento, quedando apresado con sus buques y tropas (agosto de 1836). El presidente Prieto y el ministro Diego Portales consideraron que era un peligro para el país la unificación de dos naciones vecinas, que con mayores medios militares, gravitarían sobre el Estado chileno. Por esta razón y otros antecedentes que comprobaban las ambiciones de Santa Cruz, decidieron enviar al Callao los bergantines de guerra Aquiles y Colocolo a cargo del coronel Victorino Garrido y con la misión de capturar las naves de la Confederación; acto que ejecutó el comandante del Aquiles, capitán de fragata Pedro Angulo, con oficiales, soldados y marineros a sus órdenes.

Garrido, cumpliendo instrucciones del gobierno, desarrolló algunas gestiones diplomáticas en el Perú, las que al no dar resultado hicieron que fuese reemplazado por el destacado político don Mariano Egaña, quien, como primera providencia, solicitó en nombre de Chile se disolviese la Confederación. Como no hubo respuesta favorable, el gobierno le declaró la guerra en noviembre de 1836 y para hacerla efectiva preparó una expedición militar que entregó al mando del vicealmirante y teniente general Manuel Blanco Encalada.

La expedición llevaba un ejército pequeño mal calculado de 1.500 soldados, porque se estimó que ayudarían a la acción chilena los peruanos enemigos de Santa Cruz, lo que no sucedió.

Blanco desembarcó en el puerto de Quilca y se internó hacia Arequipa, donde se

encontraba Santa Cruz con fuerzas superiores. El jefe chileno resolvió no presentar batalla, por no tener probabilidades de éxito, y firmó el Tratado de Paucarpata en noviembre de

1837, nombre que se debe al pueblo cercano de Arequipa donde se firmó el documento. Blanco reconoció por el Tratado la Confederación, quedando obligado a abandonar el territorio.

El convenio fue considerado como erróneo; sin embargo fue una estratagema de guerra que permitió a Blanco retirarse honrosamente con su ejército. El gobierno rechazó el Tratado y preparó una nueva expedición para combatir a Santa Cruz, a las órdenes del general Manuel Bulnes, disponiéndose también el bloqueo del Callao.

A este objeto zarpó a ese puerto la primera división de la escuadra al mando del capitán de navío Carlos García del Postigo y compuesta de los buques Libertad, Arequipeño, Valparaíso y Colocolo.

En la corbeta Libertad iba embarcado el guardiamarina Patricio Lynch, iniciando en dicha nave, que llevaba una importante misión, su vida de guerrero de mar y tierra.

La división naval fondeó en el puerto de Pisco, arribando después al Callao (mayo de

1838). Allí el jefe fue informado que estaban bajo la defensa de las baterías la corbeta Socabaya y los bergantines Fundador y Junín. El 17 de agosto los buques chilenos se acercaron a prudente distancia de los cañones de los fuertes a fin de reconocer las naves enemigas, las que rompieron el fuego contra la división de García del Postigo. A continuación dicho jefe dispuso un ataque nocturno contra el enemigo, tal como el efectuado por el almirante Cochrane en noviembre de 1820 para tomarse la fragata española Esmeralda.

Para ello se prepararon lanchas cañoneras con tropas de desembarco que eran maniobradas por el comandante del Colocolo capitán Leoncio Señoret. En una de esas lanchas que llegó al costado de la Socabaya estaba el guardiamarina Lynch, que por ser un niño fue ayudado a saltar por sobre la borda a la cubierta de la corbeta, donde se desarrollaba un combate cuerpo a cuerpo que duró dos horas…

En la acción, el guardiamarina Lynch se comportó tan valiente y posesionado de su deber como el más viejo de los asaltantes; pudiendo decirse que en aquel abordaje tuvo su bautismo de fuego.

Después de ser tomada la Socabaya, fue llevada a remolque a las proximidades de la Libertad, pasando a tomar parte de la escuadra chilena. Lynch fue transbordado al nuevo barco nacional, que quedó a las órdenes del teniente Ramón Cabieses. Lynch después pasó a formar parte de la dotación de oficiales de la corbeta Valparaíso, mandada por el capitán Roberto Hensen.

Continuando con la relación de las campañas contra la Confederación, en julio de 1838 había zarpado de Valparaíso con destino a puertos peruanos, la segunda expedición militar del general Bulnes, compuesta de 5.000 hombres, embarcados en transportes escoltados por la segunda división de la escuadra al mando del capitán de navío Roberto Simpson. Los buques fondearon en el puerto de Ancón al norte del Callao, desembarcando el ejército, que fue apoyado por los peruanos partidarios del general Agustín Gamarra, enemigo de Santa Cruz.

La división naval de Simpson se hizo a la mar y tomó la ofensiva contra la escuadra aliada que mandaba el capitán Blanchet. Las escuadras se encuentran en bahía Casma, librándose en ella, el 12 de enero de 1839, el combate naval de este nombre, con el triunfo de los chilenos.

Entre tanto, Bulnes, desde Ancón, se dirigió con su ejército a Lima, continuando después al norte en demanda de Santa Cruz, consiguiéndolo derrotar en las márgenes del río Santa, cerca del pueblo de Yungay, el 20 de enero.

Con esta victoria decisiva, Chile conseguía romper la Confederación Perú-Boliviana, que se había erguido amenazante en esta región americana, ganando un gran prestigio entre las naciones del continente. El general Bulnes entregó la presidencia del Perú al general Gamarra.

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