Ocupación Islas Chincha

En 1864 se produce un hecho sensacional en la historia de América; la ocupación de las islas Chinchas del Perú por una escuadra española al mando del almirante Pinzón.

Aquella acción produjo en el país grandes protestas. En reuniones públicas se pedía el envío de combatientes al Perú. Patricio Lynch que estaba en retiro, quiso ser uno de los primeros en acudir a la nación del norte, embarcándose en el buque de comercio Dart con 100 voluntarios con destino al Callao (1864).

Los peruanos no quisieron admitir la ayuda de los chilenos, los que tuvieron que regresar a excepción de Lynch, a quien nombró su edecán el presidente general Juan Antonio Pezet, a fin de aminorar el desaire de que había sido objeto.

En Chile se habían agravado aún más las relaciones con España, pues habían prosperado las manifestaciones públicas con exagerado espíritu americanista. El gobierno solicitó a los países sudamericanos apoyar al Perú, atendiendo al llamado sólo Ecuador y Bolivia.

El Presidente don Joaquín Pérez formó un nuevo ministerio más enérgico como lo pedía la opinión pública, el que decretó contrabando de guerra el carbón destinado a la escuadra española.

Continuando con los acontecimientos, el 17 de septiembre de 1865, llegó a Valparaíso la poderosa fragata Villa de Madrid, que traía a su bordo al nuevo jefe de la escuadra almirante José Manuel Pareja, hijo del general que invadió Chile en 1813.

El almirante era portador de un ultimátum que entregó inoportunamente al gobierno la víspera del aniversario de la Independencia. Dicho documento, por sus exageradas exigencias, no fue aceptado por el presidente, ministerio y congreso reunidos, originando la declaración de guerra a España el 24 de septiembre de 1865.

Pareja dispuso entonces el inmediato bloqueo de las costas y puertos de Chile. El capitán de fragata Patricio Lynch, ansioso de servir a su patria, solicitó la reincorporación al servicio activo, decretada en diciembre de 1865. El impetuoso jefe intervino en una arriesgada acción contra la escuadra bloqueadora, preparando un bote torpedo para echar a pique las naves enemigas. En esas experiencias sufrió una seria enfermedad que lo tuvo postrado un buen tiempo, como puede comprobarse en un escrito de Lynch que textualmente decía:

«Fui comisionado para arreglar el Fósforo como bote torpedo y listo esto se mandó suspender la tentativa que pensábamos acompañado de mi inseparable Souper, Adolfo Blanco, Jiménez y otros.

Bloqueado Valparaíso, traje el bote cigarro de Fósforo a Quintero i pasé dos días debajo del agua que me tuvo cerca de dos años moribundo i nombrado capitán de bandera del almirante Blanco, no pude hacerme cargo de mi destino». (Reproducción de la biografía de J. T. Medina, sobre Lynch).

Volviendo a la llegada de la Villa de Madrid a Valparaíso, se recordará que en el puerto estaba la corbeta Esmeralda que se puso en son de combate al conocerse el ultimátum de Pareja.

Esta nave y el transporte Maipú eran los únicos barcos de la Armada, haciendo la salvedad que el Maipú no tenía valor militar.

Chile había llegado a este estado, por haber desarmado su escuadra después de la guerra contra la Confederación y no haber recuperado su poder naval que le era indispensable para su seguridad. Había que afrontar con escasos elementos la guerra ya declarada y en un conflicto de carácter marítimo por la posición de los contendores. Se alistó el ejército para rechazar cualquier desembarque y ataque al territorio.

La Esmeralda al mando del capitán de fragata Juan Williams Rebolledo sin tener posibilidades de éxito en un combate con la Villa de Madrid, zarpó del puerto lista para una acción y se dirigió a los mares próximos a Chiloé hacia una base defendida por los accidentes de las costas.

Después navegó al Perú a reunirse con la escuadra aliada de esa nación, lo que no pudo verificarse a causa del estado revolucionario allí existente y que había estallado contra el presidente Pezet, que fue depuesto por el coronel Ignacio Prado. La revolución triunfante activó la alianza con Chile.

Williams volvió a las costas del país, tomó carbón en Lota y recaló en las vecindades de Coquimbo, donde tuvo conocimiento que la cañonera española Covadonga zarparía al sur.

Ante esta información la Esmeralda tomó también rumbo al sur y a la altura de Quintero viró al norte. Pronto, el 26 de noviembre en la mañana, en las proximidades del puerto de Papudo, avistó a la cañonera, a la que se acercó con bandera inglesa, desplegando la nacional al estar a tiro de cañón. Después de corto combate la Covadonga fue apresada y llevada a Papudo bajo el mando del teniente Manuel Thompson, de la Esmeralda.

El almirante Pareja al conocer el desastre del combate de Papudo, se suicidó, sucediéndole en el mando de la escuadra el capitán de navío Casto Méndez Núñez, comandante de la fragata blindada Numancia, que se encontraba en las costas peruanas.

La división chilena compuesta por la Esmeralda y Covadonga se dirigió a la ensenada de Abtao, cercana a Chiloé. En los primeros días de febrero llegaba a este fondeadero la división peruana al mando del capitán de navío Manuel Villar, con su insignia en la fragata Apurimac. Completaban esa división las corbetas Unión y América. La otra corbeta, Amazonas no pudo llegar por haber varado en un bajo de la región.

El 7 de febrero de 1866, a las 8 de la mañana, los vigías anunciaron el acercamiento de las fragatas españolas Villa de Madrid y Blanca, en circunstancias que la Esmeralda con Williams había zarpado a Ancud en busca de carbón.

Estando a tiro de artillería comenzó la acción, destacándose la Covadonga que disparó por encima del istmo de la isla Abtao. A los barcos peruanos les falló la artillería.

Las naves españolas al no tener éxito se retiraron en la tarde. Habían entrado a los difíciles canales de Chiloé por el golfo Corcovado al mando del capitán de navío Alvar González, comandante de la Villa de Madrid y piloteados por el capitán de fragata Juan Topete, comandante de la Blanca.

Después del combate de Abtao, Williams, nombrado jefe de la escuadra aliada, se dirigió con las naves al estuario de Huite, cerca de Calbuco, estableciendo allí la nueva base naval.

Hasta las cercanías de la base donde era difícil llegar, arriba una nueva división compuesta por las fragatas españolas Numancia y Blanca al mando de Méndez Núñez. Habían efectuado una navegación similar a la anterior división. Entraron por el golfo Corcovado y con rumbo al norte por dificultosos canales pasaron por Quemchi y fondearon en Puerto Obscuro o Tubildad, donde la Blanca fue objeto de un enérgico tiroteo por soldados del ejército atrincherados en la costa al mando del mayor Jorge Wood. El nombre «Tubildad» existió en una subida de Valparaíso, que en la actualidad se llama «Almirante Montt».

Méndez Núñez en la imposibilidad de atacar la escuadra aliada se retiró sin disparar los cañones, dirigiéndose con sus buques a Valparaíso, donde concentró todas sus naves para efectuar un bombardeo al puerto conforme a órdenes recibidas del gobierno español. A las 9 a. m. del 31 de marzo de 1866, comenzaron las descargas de artillería de las fragatas Villa de Madrid, Blanca y Resolución y corbeta Vencedora. La fragata Numancia se mantuvo en observación y la corbeta Berenguela y transporte Marqués de la Victoria quedaron frente a Viña del Mar. Para el bombardeo las naves se dividieron en los sectores del puerto y del Barón. Se dispararon 2.700 tiros entre proyectiles y granadas durante tres horas, produciendo incendios y enormes pérdidas, principalmente en los almacenes de la Aduana. La acción fue censurable por haberse efectuado contra un puerto indefenso. Antes de la acción y al conocerse el bombardeo, Méndez Núñez fue criticado por comandantes de las naves inglesas y norteamericanas surtas en la bahía. Contestó el jefe español que nada se opondría al cumplimiento de las órdenes de S. M. y que prefería «honra sin barcos, que barcos sin honra».

Méndez Núñez siguió después a bombardear la base naval del Callao, que tenía magníficas baterías desde los tiempos coloniales. El 2 de mayo tuvo lugar aquel combate en el que fue rechazada la escuadra hispana, teniendo en sus naves muertos y heridos entre ellos el propio jefe Méndez Núñez.

La escuadra española sin tener éxito regresó a Europa, unos barcos lo hicieron por el Pacífico y otros navegando al Atlántico, vía cabo de Hornos, entre estos la fragata Numancia.

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